CIRCADA dedica su edición 2020 a MES DE DANZA

6 octubre, 2020
Circada

COMPLICIDAD

Dos festivales hermanos confluyen en el año más inesperado

Las últimas cinco ediciones de CIRCADA y Mes de Danza han transitado unidas bajo una etiqueta: la complicidad. Un espectáculo de CIRCADA contaba con el sello de Mes de Danza y viceversa. Un par de veces al año nos sentábamos con María González para recomendarnos espectáculos y seleccionar para nuestras respectivas parrillas aquellas piezas cuyos lenguajes se acercaban más a nuestras líneas de programación. Es decir, el Mes de Danza programaba un espectáculo de daza con tintes circenses y CIRCADA programaba un espectáculo de circo en el que el peso del movimiento y/o el sentido coreográfico estuviesen muy presentes en su base creativa.

Con este gesto queríamos transmitir la noción de transversalidad y las actuales cercanías estéticas y conceptuales en nuestros correspondientes ámbitos artísticos, así como generar vasos comunicantes entre nuestros públicos y -soñar es gratis- enviar un mensaje a los medios de comunicación sobre la evolución de la danza y, sobre todo, el circo. Hablamos de confluencias artísticas, pero también de confluencias en gestión, en diseño y en conceptualización de un festival. Hablamos de una necesidad íntima y abrasadora de declararnos festivales hermanos y de respaldarnos y reconocernos mutuamente como tales. 

EQUIPO MES DE DANZA 26

Además, nuestra intrahistoria nos lleva a otros ejercicios de complicidad. Hace ya años que los equipos de Noletia (CIRCADA) y Transforma (Mes de Danza) compartimos oficina, muy cerca de Las Setas. Compartimos, además de las facturas de teléfono y limpieza, el mismo equipo audiovisual (La Buena Estrella), charlas espontáneas e información esencial para nuestra supervivencia. Nos hemos convertido en cómplices en nuestras rutinas, sinsabores y éxitos. Y Gloria Díaz (Noletia), directora de comunicación de CIRCADA, es directora de comunicación del Mes de Danza desde 2014. 

Cuando el Mes de Danza anunció su paréntesis para este 2020, nosotros hacía semanas que ya manejábamos esta información. Las suficientes para saber que era verdad, que iba en serio, que esta vez no se trataba ni de un pulso ni de la expresión de un quimérico deseo. Conocíamos el dato porque María volvería a participar un año más en el jurado de Panorama CIRCADA, porque necesitábamos saber esa información para gestionar, como gabinete de comunicación, la crisis que se avecinaba, porque los desayunos compartidos se llevan mejor cuando las penalidades están sobre la mesa y porque se interrumpirían cinco años de pinceladas compartidas en nuestras programaciones. Sabíamos lo que iba a pasar, en definitiva, porque somos cómplices, más allá de una mención en un programa de mano, una explicación en la web oficial o un par de reuniones al año. 

En el año más extraño de nuestras vidas, nos tocó vivir el otoño más insólito. Se hace muy extraño un otoño sin Mes de Danza, tanto como un junio sin CIRCADA. Ahora que debíamos estar viviendo la danza, nos vemos ultimando una nueva edición de CIRCADA. El mundo está fuera de sitio. Dentro del desconcierto y de la incomodidad que acompaña a la humanidad en este 2020, nos gustaría ver algún signo de belleza en el hecho de que, de una forma tan inverosímil, CIRCADA termine ocupando este año fechas que le son propias al Mes de Danza. Lo cierto es que en este hecho tan solo podemos encontrar cierto consuelo, algo de poesía, un sentimiento fuerte de acompañamiento… Poco más. El otoño no será nunca normal hasta que no vuelva el Mes de Danza. El Mes de Danza no volverá hasta que no se den las circunstancias apropiadas. Pero que no esté no quiere decir que no viva en nosotros, ni que se pierda la hermandad entre nuestros proyectos. Esta edición de CIRCADA, de hecho, estará dedicada a las cosas que deberían convivir entre nosotros con normalidad y que se han esfumado. Estará dedicada al Mes de Danza, a su equipo, a su público, a los artistas que deberían estar poblando la ciudad en estos días. Queremos alargar nuestra complicidad tanto como sea posible, hasta, al menos el regreso de nuestro hermano mayor, el querido y admirado Mes de Danza.

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