10 años de circo sin complejos

4 Mayo, 2017
Circada

 

Voy a empezar con un topicazo: Nunca imaginé que Circada iba a llegar a las 10 ediciones. Nacido justo en el mejor peor momento, al comienzo de esta horrible crisis que algunos se empeñan en dar por finiquitada, el Festival Circada nació cuando muy pocos daban un duro por él. Eran pocos, pero eran los suficientes. Incluso algunos de los que sí pusieron ese duro de forma literal íntimamente desconfiaban de fuéramos a llegar a ninguna parte.

“¿Circo? ¿En serio? ¿Por qué circo?”. No sé cuántas veces habré escuchado preguntas como éstas. Otras veces no son preguntas, son directamente afirmaciones condescencientes, insinuaciones despectivas y, en la mayor parte de los casos, el vacío, el silencio, el olvido. El circo no existía, o apenas existía o, peor aún, llamaba mentalmente, sobre todo a las gentes de la cultura y a las gentes de los dineros (las instituciones) a algo rancio, antiguo, en extinción y no conectado, desde luego, con lo moderno, lo cultural, lo “apoyable” institucionalmente.

Quién nos iba a decir que nos íbamos a poner de moda.

Equipo de la primera edición de CIRCADA

He discutido este tema hasta la saciedad con otros cirqueros. Ellos, al mismo tiempo que no se sienten apoyados, defienden que el circo no ha tenido ni tiene un punto de partida complicado socialmente, una imagen controvertida o equivocada al menos. Yo no sé si tengo razón o no –sí creo que por venir de donde vengo tengo tal vez una visión más amplia-, pero sí sé que me he visto en decenas de reuniones, más o menos formales, foros, debates, etc., siendo observado como un bicho raro por apostar por el circo.

Yo ya estoy metido en mi pequeña aldea circense y no soy capaz de pensar desde otra posición. Pero quiero pensar que el circo ya no tiene complejos, y que ya no nos miran como el bicho raro y marginal que muchos pensaban que era. Yo, desde luego, ya no tengo que defenderlo –o simplemente explicarlo- con la vehemencia de hace una década, aunque algunos se resistan a a verlo como algo integrado y normal y otros, perfectamente en su derecho, sigan diciendo que a ellos “no les gusta el circo”.

Invito desde aquí a que nos acompañéis en este décimo aniversario con una sencilla reflexión. Pensad en la posición simbólica (su imagen) y real (en programaciones) que ocupaba el circo hace diez años y contrastadlo con el momento actual. Si pensáis que algo se ha avanzado y que Circada ha tenido un poco que ver, mínimamente, un 0,1%, nos estáis regalando el mejor acompañamiento posible.

Gonzalo Andino
Director de Circada